Sí, recomendable

​Crítica a “Xoguetes para un tempo prohibido”, de Carlos Casares | #LetrasGalegas2017

Título: Xoguetes para un tempo prohibido
Autor: Carlos Casares
Género: narrativa
Editorial: Galaxia
Edición: 1ª, 2005. Biblioteca Carlos Casares
Fecha de su composición: 1975
Número de páginas: 113

Nunca, nunca xa un neno puro, compañeiro. De repente fixeronte home, botaronte para sempre do paraíso.

(Nunca, nunca ya un niño puro, compañero. De repente te hicieron hombre, te echaron para siempre del paraíso)

Xoguetes para un tempo prohibido (que podría traducirse como Juguetes para un tiempo prohibido) supuso para Carlos Casares, en 1975, el Premio Galaxia de Novela, que la conocida editorial gallega convocara por su 25 aniversario. Además fue todo un éxito en cuanto a ventas y lectores. Un año más tarde, en 1976,  recibiría el Premio de la Crítica española. La edición que yo leí, la primera de la Biblioteca Carlos Casares de la editorial Galaxia, es la décima edición de la obra.

Portada del libro. Edición de 2005 de la editorial Galaxia.

Aunque está catalogada como novela, yo me atrevería a decir que se trata más bien de un relato largo. Esta afirmación por mi parte se debe a ciertos aspectos y características de la obra. Por ejemplo, no está estructurada en capítulos, sino tan solo en párrafos y su extensión es bastante corta para ser una novela. Además, parece escrito para ser leído de un tirón. Su estructura y manera de narrar son muy significativas y más similares, en mi humilde opinión, al cuento que a la novela.

La obra trata de la vida de Elías Paz, un niño que estudia en un colegio religioso y pasa su tiempo libre en una aldea gallega. En un principio, la religión y el medio rural tienen su peso, luego este se desplaza a la ciudad y las inquietudes artísticas, políticas, morales, artísticas… Elías va a estudiar al instituto de la ciudad y, al final del libro, es un estudiante universitario en Santiago de Compostela.

Pero Deus non respondía. A sua voz xa tan pequena iríase desdebuxando máis aínda dende agora.

(Pero Dios no respondía. Su voz ya tan pequeña se iría desdibujando más aún desde ahora)

Una curiosidad es que hay una sola línea de diálogo al inicio del libro, lo demás es narración. La manera de contar la historia es, por tanto, muy peculiar y además mezcla con gran naturalidad la tercera y la segunda persona en el narrador. Es como si el lector fuese Elías y alguien le estuviese contando su propia historia. Esto puede despistarnos en ocasiones al ir leyendo. Este narrador en segunda persona a mí en particular se me ha antojado una voz femenina, aunque tal vez sea solo idea mía. Esta forma de narrar nos hace vivir la historia que nos cuenta con gran intensidad.

A aquela altura, ¿a quén lle interesaba a fuga aberta do teu discurso roto?

(A aquella altura, ¿a quién le interesaba la fuga abierta de tu discurso roto?)

El despertar sexual y afectivo, el paso a veces traumático de la niñez a la madurez y la pérdida de la inocencia se reflejan en estas páginas. La edad adulta se muestra con cierto desencanto con la época y la sociedad que le tocó vivir y con el propio hecho de crecer, como si la libertad personal que el protagonista gana no le compensase las pérdidas sufridas. También se muestra la cara más frívola de la vida de estudiante: las fiestas, las peleas, el alcohol, los amores, etc. Elías parece llenarse de vacío; no halla consuelo ni en los libros que lee, ni en las películas que en su infancia no podía ver o la música de las fiestas y las reuniones con sus amigos. Las referencias a obras artísticas de todo tipo son frecuentes.

El resto de los personajes son muchos y variados. Todos parecen girar alrededor de Elías; pues son sus familiares, profesores, amigos de la infancia, novias y amantes, compañeros de estudios o de la pensión donde vive en Santiago,… Destacaría, entre ellos, los personajes femeninos que parecen obsesionar a este niño que se convierte en hombre ante nuestros ojos. Chedes, Chicha, Lita, Mara, … todas son mujeres con apodos que nos recuerdan a los nombres tradicionales gallegos.

Raramente o amor de onte se volve a chamar cos mesmos nomes.

(Raramente el amor de ayer se vuelve a llamar con los mismos nombres)

En cuanto a la forma de narrar, es un reflejo de ese paso de ser un niño a ser un adulto. Las frases, en principio más cortas y sencillas se van alargando y complicando a la vez que el protagonista crece. Los últimos párrafos son más extensos y complejos, con expresiones también más largas y difíciles de seguir. La historia se vuelve un tanto cáotica y desestructurada, como la mente de Elías al ir madurando.

No es un libro sencillo de leer, a pesar de su corta extensión. Como lectora me sentí perdida en ocasiones, buscando un significado entre sus líneas que parecía escapárseme. Pero creo que esta complejidad, sobre todo al final, es un fiel reflejo de lo que va aconteciendo a Elías. Un Elías que parece deteriorarse.

Mentras tanto, ti, espectador compracido dun mundo novo, buscabas nomes para seguir chamando as cousas dalgún xeito, pero faltaba tempo.

(Mientras tanto, tú, espectador complacido de un mundo nuevo, buscabas nombres para seguir llamando a las cosas de algún modo, pero faltaba tiempo)

La obra es un reflejo también de la vida propia de la juventud en la Galicia de posguerra. Veo cierta crítica a la sociedad del momento. Y esa actitud se refleja en el propio Elías, que no es precisamente un héroe; sino un personaje muy humano, un hijo de su tiempo. Los personajes muy reales parecen ser una de las señas de identidad de Casares.

Esta manera de contar los hechos y la propia temática de la obra me ha recordado a Rayuela (1963) de Cortázar o a algunas obras de Bolaño. Sin embargo, pese a estar escrita en la juventud del escritor y a que la obra experimenta y juega mucho con el lenguaje; Casares tiene ya un estilo muy personal, que también vi en Deus sentado en un sillón azul (1996) y en sus columnas periodísticas. Tiene un modo propio y muy especial de transmitirnos emociones.

En este libro tenemos otra visión de la adolescencia y la primera juventud. Es casi inevitable que el lector se sienta como ese niño expulsado de repente del paraíso y abocado a una vida de desencanto. Por su especial manera de contar la historia de Elías, es sin duda un buen exponente de la narrativa moderna. También da una visión crítica del modo de vida, la manera de sentir el amor y el momento histórico que le tocó vivir a sus personajes.

Valoración: Sí, recomendable.

Podéis adquirir este libro aquí.

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