Excelente

​Crítica a “Deus sentado nun sillón azul”, de Carlos Casares | #LetrasGalegas2017

Título: Deus sentado nun sillón azul
Autor: Carlos Casares
Género: narrativa
Editorial: Galaxia
Edición: 1ª, 2005. Biblioteca Carlos Casares
Fecha de su composición: 1996
Número de páginas: 273

Así debe ser a morte, unha sucesión infinita de xestos sabidos.

(Así debe ser la muerte, una sucesión infinita de gestos sabidos)

Carlos Casares (Ourense, 1941- Vigo, 2002) es un autor con el que he ido creciendo, casi sin darme cuenta de su presencia. En mi niñez me encantaba participar en esos concursos escolares en los que nos animaban a escribir un pequeño cuento y como premio nos entregaban lotes de libros. Uno de esos libros fue una obra infantil de Carlos Casares, Toribio contra o profesor Smith (1992). Yo tenía unos ocho años y recuerdo vagamente haber leído el resto de la serie en la biblioteca del colegio. Los libros y el material de lectura no eran por ese entonces tan abundantes como hoy, eran casi un tesoro. Yo leía todo cuanto caía en mis manos, aunque fuese una hoja de periódico que llegase a casa envolviendo algún objeto. Así fue como descubrí sus columnas en La Voz de Galicia. Años más tarde leí las recopilaciones de estos artículos publicadas en los volúmenes A Marxe. Es un escritor del que guardo un buen recuerdo y me alegré mucho al saber que le dedican el Día das Letras Galegas de 2017.  Sin embargo, no me había enfrentado al reto de leer ni, mucho menos, tener que hacer un análisis de este autor y su obra para adultos.

He escogido Deus sentado nun sillón azul  de 1996. Esta novela fue traducida por el propio autor al castellano (Dios sentado en un sillón azul) . Por ella, el autor recibió en 1996 su segundo Premio de la Crítica de narrativa gallega y es considerada una de las obras clave en la literatura gallega.

Portada de la novela (Edición de 2005)

El título de la novela me parece tan grandilocuente como cotidiano. Considerar a un personaje un dios tal vez no sea algo propio de una persona cuerda, pero verlo sentado en un sillón como el común de los mortales es cuanto menos extraño. Sin embargo, este título es muy significativo, al menos según la interpretación del mensaje que la obra me trasmitió. Aunque no sé si mi percepción coincide con la tesis que el escritor quería desarrollar; el protagonista, que es humano, cobra cierto caracter divino a través de los ojos de otro personaje.

Non obstante, por ese home que ten aí diante, a poucos metros da ventá desde a cal o esta observando, ela soubo que levaba dentro de si mesma sentimentos poderosos como os que aniñaban nos corazóns dos deuses.

(No obstante, por ese hombre que tiene allí delante, a pocos metros de la ventana desde la cual lo está observando, ella supo que llevaba dentro de sí misma sentimientos poderosos como los que anidaban en los corazones de los dioses)

La historia es simple en aparencia. Una mujer observa por la ventana a un hombre con el cuál ella mantuvo una relación en el pasado. El narrador es en tercera persona y su punto de vista es el de esta señora desconocida, de la que apenas sabemos nada. No hay referencias a su nombre ni tampoco al del hombre que observa con tanta atención y dedicación. Este narrador nos va desvelando lo que ve, lo que recuerda, lo que sabe y no sabe y muchas veces inventa, imagina que pasa, que sucedió en el pasado o que pudo haber acontecido a este dios que se sienta en un sillón azul. Lo hace a través de la observación, del recuerdo, de artículos de periódico que describe sin citar, de cartas, etc. Todo a través de los ojos de la observadora. El narrador me parece muy destacable en esta obra. No hay una sola línea de diálogo en toda la novela y es a través de la narración como se desarrolla una historia tan compleja como rica en matices. Además, la secuencia no es lineal, va del pasado al presente y de lo real a lo imaginario sin darnos tiempo a pestañear.

Del hombre tampoco conocemos su nombre ni muchos detalles en un principio; pero, como es el objeto de estudio de la mujer, vamos averiguando mucho sobre él. De hecho, todo gira alrededor de su figura. Es escritor, colabora en un periódico y hay referencias vagas a una novela que se le resiste y que no soy capaz de saber si finalmente escribió.

Hay anos que traballa nunha novela. Empezouna pouco antes de marchar a Berlín e logo foina deixando apartada, perdido nas tramas entrecruzadas de varias historias fantásticas que cada vez se volvían máis absurdas e inverosímiles, escritas ademáis nunha prosa espesa e rebuscada, e que tampouco sabía como concluir.

(Hace años que trabaja en una novela. La empezó poco antes de marcharse a Berlín y luego la fue dejando apartada, perdido en las tramas entrecruzadas de varias historias fantásticas que cada vez se volvían más absurdas e inverosímiles, escritas además en una prosa espesa y rebuscada, y que tampoco sabía cómo concluir)

A este protagonista se le ama y odia a la vez, se siente por él cierta compasión pero también cierta repugnancia en ocasiones. Se trata de un personaje muy logrado, me recuerda a un dios griego, con sus vicios humanos; pero que parece estar por encima del común de los mortales. O así lo ve la mujer que lo observa, desde la ventana.

El estilo de Casares es una delicia; su prosa es cuidada y exquisita. El ritmo es lento, permite paladear adecuadamente la historia. Tiene una ironía muy gallega, que destila desde el título a la última página de la novela. Galicia está también presente, pues se sabe que gran parte de la acción sucede en Santiago de Compostela durante los años de estudiante del protagonista y hay visitas a otros lugares como A Coruña. Tiene especial relevancia la casa de campo de los padres de Mariana, la esposa del escritor, donde suceden buena parte de las historias que recuerda la mujer de la ventana, pues el autor  se las ha contado.

Imaxinouno con Mariana na Casa Grande do Miño, paseando de novo pola horta e recordando as horas felices que viviran xuntos.

(Lo imaginó con Mariana en la Casa Grande del Miño, paseando de nuevo por el huerto y recordando las horas felices que habían vivido juntos)

También la estancia en Alemania del protagonista en su juventud, para continuar sus estudios, me parece relevante. Se narra –siempre a través de los ojos de la mujer y de cartas, artículos, recuerdos, etc.– la evolución del personaje de la juventud a la edad adulta, si bien su carácter se mantiene con esos trazos tan característicamente humanos que lo hacen muy real. Su amistad con Gerda, otra estudiante de doctorado, nos muestra de nuevo el carácter del escritor.

Probablemente foron aqueles meses pasados en Alemaña os máis felices da súa vida, a pesar de que as primeiras impresións lle fixeron creer que chegara a un país habitado por unhas xentes ás que en cambio parecía detestar.

(Probablemente fueron aquellos meses pasados en Alemania los más felices de su vida, a pesar de las primeras impresiones le hicieron creer que llegara a un país habitado por unas gentes a las que en cambio parecía destestar)

En cuanto a los personajes, dominan los protagonistas que ya os he descrito, sobre todo el escritor. Los demás aparecen de vez en cuando, pero se les da poca importancia, casi me atrevería a decir que son introducidos con la misma naturalidad que el gato que duerme cerca del protagonista cuando escribe. Hay una excepción, un secundario con verdadero peso en la narración. Se trata de un amigo de ambos protagonistas, Antonio Salgado Paris, que fue juzgado y ejecutado. No puedo desvelaros más del argumento, pero esta es un obra donde hay que leer entre líneas y fijarse en los pequeños detalles.

Mientras que hay un marcado contraste entre la juventud y la vejez y entre campo y ciudad, los conceptos del bien y el mal se encuentran difusos, el mismo protagonista nos parece agradable a veces, o a veces se nos presenta como un cascarrabias. He sentido emociones extrañas con esta lectura, pocos libros despiertan estos sentimientos de este modo. Sin duda la hábil pluma de Casares es la responsable, pues es la forma de ser contada, más que el argumento, lo que hace que esta historia sea peculiar. Este es un aspecto positivo y negativo a la vez, ya que nos hace sentir sensaciones y emociones que no son agradables de experimentar.

Ela prefería velo convertido no neno caprichoso que podía ser nalgunas ocasións, como sucedera co asunto da camara, entusiasmado pola graza e a beleza das cousas, antes que sentilo sobervio e seguro, afincado con firmeza nas opinións que defendía, especialmente cando estas incluían xuízos sobre a xente.

(Ella prefería verlo convertido en el niño caprichoso que podía ser en algunas ocasiones, como sucediera con el asunto de la cámara, entusiasmado por la gracia y la belleza de las cosas, antes que sentirlo soberbio y seguro, afincado con firmeza en las opiniones que defendía, especialmente cuando estas incluían juicios sobre la gente)

Otro aspecto que considero destacable es que no se trata de un libro accesible; no es para todo el público. Creo que hay que tener cierta apertura mental para poder disfrutar de una obra así. Yo, desde luego, no la he disfrutado del todo sino que en ocasiones la he sufrido. Me he enfadado y no he acabado de entender lo que el autor nos quería transmitir. He reflexionado durante días buscando el sentido, el mensaje entre líneas, pero solo fue en el mismo final cuando creo que lo encontré. Me di cuenta de que el sentido no estaba entre sus páginas, sino en mi mente.

Deus sentado nun sillón azul  (1996) es una obra que nos acerca a una época del pasado reciente de la que poco nos deja atisbar, en una ciudad gallega que no se nombra (aunque podemos intuir de cuál se trata), con unos protagonistas sin nombre y un sillón que no es azul por casualidad. Todo ello, desde mi visión, para hacer una dura crítica de ciertos aspectos y comportamientos de la sociedad. Al mismo tiempo, deja que la imaginación del lector construya gran parte de la historia y considero que es la reflexión libre del lector, guiada por la narración, lo que construye realmente esta novela. Así, mientras que yo he visto elementos políticos, sociales y artísticos; otra persona que lea esta obra se fijará más quizás en el triángulo amoroso que se esboza en sus hojas. Con una calidad literaria más que sobresaliente y una capacidad de despertar emociones en el lector sorprendente, con esta obra descubro a otro Casares. Un autor diferente a sus obras infantiles o sus columnas de periódico, pero cercano y conocido.

Valoración: Excelente

Podéis adquirir esta obra aquí.

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